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Semana 39 de embarazo: la espera activa y el parto inminente

¿Qué encontrarás en este artículo?

Estadísticamente, la semana 39 concentra una buena parte de los partos espontáneos a término. Si llegas a esta semana sin que haya comenzado el parto, es completamente normal: hay una enorme variabilidad individual y no existe ninguna obligación biológica de parir en una semana concreta. Lo que sí es cierto es que el bebé lleva semanas listo y el cuerpo está en plena preparación activa para el trabajo de parto.

Qué ocurre en esta semana

Las revisiones son semanales y en muchos centros se realiza monitorización fetal de rutina a partir de la semana 39-40 para comprobar el bienestar del bebé. También es habitual una ecografía de control que evalúe la cantidad de líquido amniótico y el estado de la placenta.

Algunas mujeres reciben información sobre la posibilidad de inducción del parto a partir de las semanas 40-41, aunque el protocolo varía entre centros y la decisión siempre debe tomar en cuenta el bienestar materno y fetal y las preferencias de la mujer.

Cómo evoluciona el bebé

Con 39 semanas, el bebé pesa entre 3,1 y 3,4 kilos de media, aunque hay bebés más pequeños y más grandes que nacen completamente sanos. Mide unos 50-51 centímetros. Está completamente formado y maduro. Sus sistemas digestivo, respiratorio, cardiovascular y neurológico funcionan de forma autónoma.

La vérnix caseosa puede ser escasa o estar casi ausente en bebés que nacen cerca del término. La piel está hidratada y suave. El bebé duerme y se despierta en ciclos regulares, algunos de los cuales coincidirán con periodos de actividad fetal que la madre percibirá.

Qué cambia en el cuerpo de la madre

En la semana 39, la pelvis puede sentirse como si fuera a separarse. La cabeza del bebé ejerce una presión enorme sobre el suelo pélvico, la vejiga y el recto. Caminar puede resultar más inestable y doloroso que en semanas anteriores.

El cuello uterino puede estar ya borrado y con algún centímetro de dilatación, o puede estar todavía sin grandes cambios visibles. No hay que interpretar el estado del cuello como una señal de cuándo ocurrirá el parto.

Es habitual que en esta semana muchas mujeres empiecen a sentir contracciones más largas y dolorosas, aunque todavía irregulares. Esta fase previa al trabajo de parto activo puede durar horas o días y es completamente normal.

Síntomas frecuentes

  • Contracciones irregulares pero cada vez más intensas.
  • Dolor pélvico y en el periné muy intenso.
  • Micción muy frecuente: la vejiga tiene un espacio mínimo.
  • Dificultad extrema para dormir.
  • Cambios frecuentes en el estado de ánimo.
  • Sensación de presión rectal.

Qué suele considerarse normal a las 39 semanas

Es normal estar agotada, ansiosa, expectante o todo a la vez. Es normal tener contracciones irregulares que duran horas y luego desaparecen. Es normal que parezca que el parto va a empezar y luego no empiece. El preparto puede ser extenuante precisamente porque genera expectativas que luego no se materializan inmediatamente.

Si el bebé sigue moviéndose regularmente y no hay señales de alarma, el embarazo está progresando bien aunque aún no haya parto.

Cuándo ir al hospital en la semana 39

  • Contracciones cada 5 minutos que duran más de 30-45 segundos durante al menos una hora y que van en aumento.
  • Rotura de la bolsa amniótica.
  • Sangrado vaginal.
  • Movimientos fetales muy reducidos o ausentes durante un período prolongado.
  • Cualquier sensación de que algo no va bien.

Consejos prácticos para esta semana

  • Trata de descansar lo máximo posible: la energía que guardes ahora la necesitarás durante el parto.
  • Come de forma ligera y frecuente: las digestiones pesadas son especialmente incómodas en este momento.
  • Mantén la bolsa del hospital preparada y al alcance.
  • Habla con tu matrona si la ansiedad de la espera se está haciendo muy pesada: es completamente normal y puede ayudarte a manejarla.

Dudas frecuentes

¿Cuánto tiempo puede durar el preparto?

El preparto puede durar desde unas pocas horas hasta varios días. Durante este tiempo, el cuello uterino se borra y empieza a dilatar, las contracciones son irregulares pero van preparando el útero para el trabajo activo. Es agotador pero necesario. Si el preparto se prolonga mucho y el cansancio es extremo, coméntaselo a tu matrona.

¿Qué es la dilatación activa y cuándo empieza?

Se considera que el trabajo de parto activo comienza cuando la dilatación cervical alcanza entre 5 y 6 centímetros, aunque los criterios pueden variar ligeramente entre protocolos. En esa fase, las contracciones son regulares, intensas y dolorosas, y la dilatación avanza a un ritmo más rápido.

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