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Semana 28 de embarazo: inicio del tercer trimestre

¿Qué encontrarás en este artículo?

Llegar a la semana 28 es un hito importante. Comienza el tercer y último trimestre del embarazo, una etapa en la que el bebé experimenta un desarrollo acelerado y el cuerpo de la madre afronta cambios cada vez más evidentes. Aunque aún quedan semanas por delante, en este punto el feto ya tendría muy buenas posibilidades de sobrevivir fuera del útero en caso de nacimiento prematuro, gracias a los avances en cuidados neonatales. Eso no significa que sea el momento ideal para nacer, sino que refleja el notable grado de madurez que ha alcanzado.

Qué ocurre en esta semana

La semana 28 supone la entrada oficial en el tercer trimestre. A partir de ahora, las visitas al médico o matrona se harán con más frecuencia, el seguimiento del bienestar fetal se intensifica y la preparación para el parto empieza a tomar protagonismo. Es un período en el que el cuerpo trabaja a pleno rendimiento para sostener al bebé en su fase de mayor crecimiento.

Si el embarazo ha transcurrido sin complicaciones hasta ahora, es habitual que en esta semana o en las siguientes se realice la analítica del tercer trimestre, que incluye entre otros parámetros el hemograma, la glucemia y la serología. También puede indicarse la prueba de la curva de glucosa si no se hizo antes o si hubo resultado límite en la semana 24-28.

Cómo evoluciona el bebé

En la semana 28, el bebé pesa aproximadamente entre 900 gramos y un kilo, aunque con cierta variabilidad individual, y mide alrededor de 37-38 centímetros desde la cabeza hasta los talones. Su cuerpo sigue siendo relativamente delgado, ya que la acumulación de grasa subcutánea todavía está en proceso.

Los pulmones continúan madurando. Ya producen surfactante, la sustancia que les permitirá abrirse correctamente tras el nacimiento, aunque su maduración completa se producirá en semanas posteriores. El cerebro muestra una actividad intensa: se forman las circunvoluciones características y el sistema nervioso se vuelve cada vez más sofisticado.

Los ojos, que habían permanecido cerrados desde la semana 11, comienzan a abrirse y el bebé empieza a percibir la luz. Sus ciclos de sueño y vigilia son ya más regulares, y muchas madres empiezan a notar cierta rutina en los movimientos.

Qué cambia en el cuerpo de la madre

La barriga ha crecido lo suficiente como para afectar al centro de gravedad. Es habitual que en estas semanas empiece a modificarse la forma de caminar, que aparezca cierta tensión en la zona lumbar o que el esfuerzo de actividades cotidianas sea mayor que antes. El útero mide ya unos 28 centímetros desde el pubis, aproximadamente.

La presión que ejerce el útero sobre el diafragma puede generar una sensación de falta de aire al hacer esfuerzos moderados o incluso al hablar durante un rato. Esto es completamente normal siempre que sea leve y no se acompañe de otros síntomas como dolor torácico o palpitaciones intensas.

Las varices y las hemorroides pueden aparecer o empeorar en esta etapa, relacionadas con el aumento del volumen sanguíneo y la presión venosa. El estreñimiento, si ya estaba presente, tiende a persistir.

Síntomas frecuentes

  • Cansancio progresivo: el organismo trabaja más para sostener el embarazo y el peso añadido genera mayor esfuerzo físico.
  • Dolor o molestia lumbar: la curva lumbar se acentúa para compensar el peso frontal.
  • Acidez y reflujo: el útero desplaza el estómago hacia arriba, lo que favorece el reflujo gástrico.
  • Contracciones de Braxton Hicks: tensiones uterinas irregulares, indoloras o ligeramente molestas, que no siguen ningún patrón y no progresan.
  • Hinchazón en pies y tobillos: especialmente al final del día o con el calor.
  • Dificultad para dormir: la barriga impide adoptar ciertas posiciones y los movimientos del bebé pueden despertar por la noche.

Qué suele considerarse normal

En la semana 28, es normal sentir al bebé moverse con bastante regularidad. Los movimientos fetales son una señal de bienestar y deben percibirse a diario. No hay una cifra exacta universal, pero la mayoría de profesionales recomiendan que si en algún momento percibes una disminución notable de los movimientos respecto a lo habitual, lo consultes sin esperar.

Las contracciones de Braxton Hicks son normales en este trimestre. Se distinguen de las contracciones de parto porque no siguen un ritmo, no se hacen más intensas ni más frecuentes con el tiempo y suelen ceder con el reposo o al cambiar de postura.

El flujo vaginal puede aumentar en el tercer trimestre. Mientras sea de color blanquecino o transparente, sin mal olor y sin picor, entra dentro de lo habitual.

Cuándo conviene consultar con un profesional

  • Disminución clara de los movimientos fetales respecto a lo habitual.
  • Contracciones regulares, rítmicas o dolorosas antes de la semana 37.
  • Pérdida de líquido por vía vaginal.
  • Sangrado vaginal.
  • Hinchazón brusca en cara, manos o pies acompañada de dolor de cabeza intenso o alteraciones visuales.
  • Fiebre superior a 38 °C.

Consejos prácticos para esta semana

  • Dormir de lado izquierdo favorece la circulación hacia el útero y puede reducir la sensación de pesadez.
  • Si el dolor lumbar es frecuente, consulta si es viable iniciar fisioterapia obstétrica o ejercicios adaptados.
  • Divide las comidas en tomas más pequeñas y frecuentes para reducir la acidez.
  • Usa ropa y calzado cómodo; los pies pueden aumentar de talla en este trimestre.
  • Si trabajas, empieza a valorar cómo organizarás la baja maternal.

Pruebas, revisiones o hitos habituales en la semana 28

En torno a la semana 28 se suele realizar la analítica del tercer trimestre. Puede incluir: hemograma completo, serologías, glucemia y en algunos casos la prueba de O’Sullivan o la curva de glucosa si no se realizó antes o el resultado fue límite. También se determina el grupo sanguíneo si hay alguna duda sobre la incompatibilidad Rh, y en caso de que la madre sea Rh negativo puede administrarse la segunda dosis de gammaglobulina anti-D si corresponde según el protocolo de su comunidad autónoma.

La ecografía del tercer trimestre, si está indicada, se realiza habitualmente entre las semanas 28 y 32, dependiendo del centro y del protocolo de seguimiento.

Dudas frecuentes

¿Es normal que el bebé tenga hipo?

Sí. Las sacudidas rítmicas que notas en la barriga suelen ser episodios de hipo fetal, completamente normales y relacionados con la maduración del diafragma. No requieren ninguna actuación.

¿Cuánto debería moverse el bebé al día?

No existe una cifra universal. Lo importante es que notes movimiento diario y que la actividad no disminuya de forma llamativa respecto a lo que es habitual para ti. Si tienes dudas, consulta con tu matrona.

¿Puedo seguir haciendo ejercicio?

En general sí, si el embarazo no tiene contraindicaciones. El ejercicio moderado y adaptado al tercer trimestre, como caminar, nadar o hacer yoga prenatal, es beneficioso. Evita actividades de impacto, cambios bruscos de postura y ejercicio en decúbito supino prolongado.

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