La semana 35 marca el inicio de la cuenta atrás real. A partir de aquí, cada semana que pasa supone un aumento significativo en la madurez del bebé y también en la preparación del cuerpo de la madre para el parto. Aunque el parto a término no ocurre hasta las semanas 37-42, en la semana 35 el bebé ya tiene un alto grado de desarrollo y las condiciones para el nacimiento se van afinando progresivamente.
Qué ocurre en esta semana
En la semana 35, la mayoría de los bebés ya están colocados en posición cefálica, con la cabeza hacia abajo. Si el bebé aún no ha adoptado esta posición, el profesional de referencia evaluará la situación y las opciones disponibles. A partir de esta semana, los movimientos del bebé son más difíciles de interpretar desde fuera, porque hay menos espacio para las volteretas completas.
El cuello uterino continúa su proceso de maduración silenciosa. Algunas mujeres ya tienen una pequeña dilatación o borramiento cervical sin que eso signifique que el parto sea inminente. En otras, el cuello sigue cerrado hasta días antes del parto. Ambas situaciones son normales.
Cómo evoluciona el bebé
El bebé pesa aproximadamente 2,3-2,5 kilos y mide unos 46 centímetros. Sus riñones están completamente desarrollados y el hígado ha completado gran parte de su maduración. La mayor parte del lanugo ha desaparecido y la vérnix caseosa, la grasa protectora, está bien distribuida por su cuerpo.
El cerebro sigue creciendo: se estima que en las últimas semanas de embarazo se forman miles de millones de conexiones neuronales. Esta maduración cerebral continúa de forma intensa durante los primeros meses de vida extrauterina.
La succión ya es fuerte y coordinada. Si el bebé naciera ahora, lo más probable es que pudiera mamar o alimentarse con biberón sin gran dificultad, aunque algunos prematuros tardíos sí tienen problemas de succión que requieren apoyo de lactancia especializado.
Qué cambia en el cuerpo de la madre
El fondo del útero está en su punto más alto, justo debajo del esternón en algunas mujeres. Esta posición hace que la presión sobre el diafragma sea máxima. Paradójicamente, cuando el bebé empiece a descender hacia la pelvis —lo que se llama el encajamiento— la barriga bajará un poco y la respiración mejorará, aunque a cambio la presión pélvica aumentará.
Las mamas están preparadas para la lactancia. El calostro puede salir espontáneamente o al presionar levemente la areola. Esto es completamente normal y no requiere ninguna actuación.
Muchas mujeres empiezan a notar en estas semanas un instinto de preparación del nido: ganas de ordenar, limpiar, organizar. Es una respuesta fisiológica y psicológica completamente normal en el final del embarazo.
Síntomas frecuentes
- Dificultad respiratoria máxima: el bebé empuja el diafragma hacia arriba.
- Presión pélvica: especialmente si el bebé ya está encajándose.
- Insomnio: múltiples factores contribuyen al sueño fragmentado.
- Braxton Hicks frecuentes: el útero practica activamente.
- Calambres en las piernas.
- Sensación de pesadez general.
Qué suele considerarse normal
En la semana 35 es normal que el nivel de actividad sea mínimo. El cuerpo pide descanso y es importante escucharlo. Tomarse tiempo para prepararse mentalmente para el parto, repasar la bolsa del hospital, tener listo el plan de parto y haber hablado con las personas que van a estar cerca en las próximas semanas son tareas perfectamente apropiadas para este momento.
Cuándo conviene consultar con un profesional
- Contracciones regulares, rítmicas y progresivas.
- Pérdida de líquido amniótico.
- Sangrado vaginal.
- Movimientos fetales muy disminuidos.
- Fiebre alta o signos de infección.
Consejos prácticos para esta semana
- Si el bebé está en posición podálica, habla con tu obstetra sobre la versión cefálica externa: suele realizarse entre las semanas 36 y 37.
- Revisa que tienes claro cuándo ir al hospital: generalmente cuando las contracciones sean regulares, cada 5 minutos durante al menos una hora, o ante pérdida de líquido o sangrado.
- Habla con tu empleador si aún no has iniciado los trámites de baja maternal.
Dudas frecuentes
¿Qué es el encajamiento y cuándo ocurre?
El encajamiento es el descenso de la cabeza del bebé hacia la pelvis, donde queda parcialmente encajada. En madres primerizas puede ocurrir varias semanas antes del parto; en quienes ya han tenido partos previos, puede no ocurrir hasta el inicio del trabajo de parto. Se nota como una bajada de la barriga y alivio en la respiración, con aumento simultáneo de la presión pélvica.
¿Tengo que ir al hospital si pierdo el tapón mucoso?
No necesariamente. La pérdida del tapón mucoso indica que el cuello uterino está comenzando a prepararse, pero puede ocurrir días o semanas antes del parto. No es en sí una señal de urgencia. Sí debes ir si la pérdida se acompaña de contracciones regulares, pérdida de líquido amniótico o sangrado abundante.



