La semana 40 es la fecha probable de parto que figura en el calendario desde el primer trimestre, pero conviene desmitificarla: solo alrededor del 5% de los bebés nacen exactamente en esa fecha. El resto lo hacen antes o después, dentro de la franja del embarazo a término que va de la semana 37 a la 42. Llegar a la semana 40 sin señales de parto no es un fallo ni una complicación: es simplemente la variabilidad biológica.
Qué ocurre en esta semana
A partir de la semana 40, el seguimiento obstétrico se intensifica. La mayoría de los protocolos contemplan monitorización fetal dos veces por semana para comprobar el bienestar del bebé. Esto incluye el registro de la frecuencia cardiaca fetal y la valoración del líquido amniótico mediante ecografía.
El equipo sanitario también puede ofrecer información sobre las opciones disponibles si el parto no se inicia espontáneamente en los próximos días. En muchos centros se plantea la inducción entre las semanas 41 y 42, dependiendo del estado del cuello uterino, el bienestar fetal y la preferencia informada de la madre.
Cómo evoluciona el bebé
A las 40 semanas, el bebé está completamente maduro. Su peso puede rondar los 3,3-3,5 kilos y su longitud los 50-52 centímetros, aunque hay una variación individual considerable. La placenta sigue funcionando y aportando nutrientes y oxígeno, aunque a partir de las 41-42 semanas es habitual que su función disminuya ligeramente, lo que es una de las razones por las que se intensifica el seguimiento.
El bebé sigue moviéndose aunque sus movimientos puedan sentirse más deliberados y espaciados. La cantidad de líquido amniótico puede empezar a disminuir levemente en estas semanas, lo que también forma parte del seguimiento ecográfico.
Qué cambia en el cuerpo de la madre
A las 40 semanas el cuerpo está en un estado de preparación máxima. El cuello uterino puede estar en distintos grados de maduración: algunas mujeres ya tienen varios centímetros de dilatación y un cuello muy borrado; otras tienen todavía el cuello grueso y cerrado. Ninguna situación es definitiva.
El agotamiento en esta semana puede ser muy notable. Las noches mal dormidas se acumulan desde hace semanas, la movilidad es mínima y la expectativa de que el parto comenzará en cualquier momento genera una tensión adicional. Cuidarse con paciencia y sin presiones innecesarias es la mejor estrategia.
Síntomas frecuentes
- Contracciones irregulares y prolongadas en el tiempo.
- Sensación de presión pélvica constante.
- Cambios frecuentes en el estado de ánimo.
- Hinchazón importante en pies y tobillos.
- Dificultad extrema para dormir.
- Aumento del flujo vaginal.
Qué suele considerarse normal
Llegar a la semana 40 sin que haya comenzado el parto es completamente normal. No es indicativo de ningún problema ni de que el bebé no esté bien. El cuerpo y el bebé tienen sus propios ritmos y el inicio del parto depende de múltiples factores hormonales y mecánicos que todavía no se conocen con exactitud.
Cuándo ir al hospital en la semana 40
Las indicaciones son las mismas que en semanas anteriores:
- Contracciones regulares cada 5 minutos durante una hora.
- Rotura de bolsa o pérdida de líquido amniótico.
- Sangrado vaginal.
- Movimientos fetales claramente reducidos.
¿Qué es la inducción del parto?
La inducción es el proceso por el cual se provocan artificialmente las contracciones de parto cuando este no se inicia de forma espontánea. Se puede realizar de varias formas: maduración cervical con prostaglandinas, rotura artificial de membranas u oxitocina intravenosa. La indicación y el método dependen del estado del cuello uterino, la paridad de la mujer y el contexto clínico.
En embarazos sin complicaciones, la mayoría de los protocolos españoles plantean la inducción a partir de la semana 41+0 o 41+3, aunque esto puede variar. Es importante hablar con el equipo obstétrico para entender cuándo y por qué se plantearía en tu caso concreto.
Consejos prácticos para esta semana
- No te obsesiones con las técnicas caseras para provocar el parto: ninguna tiene evidencia científica sólida y algunas pueden ser contraproducentes.
- Mantén el seguimiento con tu matrona u obstetra y asiste a todas las monitorizaciones programadas.
- Habla con tu equipo sobre la inducción: cuándo se plantearía, cómo es el proceso y cuáles son las opciones. Tener información reduce la ansiedad.
Dudas frecuentes
¿Es peligroso llegar a la semana 40 sin parir?
No. La semana 40 es solo un punto de referencia estadístico. La placenta sigue funcionando correctamente y el bebé está bien. Por eso el seguimiento que se realiza a partir de esta semana se orienta a detectar si en algún momento el bienestar fetal disminuye, lo que justificaría intervenir.
¿Puedo negarme a una inducción?
Sí, toda mujer tiene derecho a tomar decisiones informadas sobre su atención sanitaria. Si se te propone una inducción, tienes derecho a conocer los motivos, los beneficios y los riesgos, y a tomar una decisión con toda esa información. Lo más recomendable es tener una conversación abierta con tu obstetra para entender el contexto clínico de tu caso.



